Gobernanza de las IFI

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Los países en desarrollo buscan nuevas opciones para la reforma de la gobernanza del FMI

21 mayo 2014 | Translated by: Maria Eugenia Arzayús

A finales de marzo de 2014 el gobierno estadounidense fracasó nuevamente en su intento de convencer al Congreso de ratificar las reformas del FMI acordadas en 2010 (respecto a la cuota y la redistribución de los votos)  ver Boletín Dic 2013. Se considera que esta reforma del FMI es esencial para que la institución pueda mantener su liderazgo y ofrecer apoyo oportuno a los países durante las crisis en situaciones como las de Ucrania, además de mantener una mejor estabilidad general, como ocurrió durante la crisis financiera internacional.

Callejón sin salida de la gobernanza

El Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) de los ministros (la entidad que rige las actividades del FMI), declaró en su comunicado de las reuniones de primavera de 2014, «estamos profundamente decepcionados por el continuado retraso en la resolución de la cuota en el FMI y de las reformas de la gestión… instamos a Estados Unidos a que ratifique estas reformas a la mayor brevedad posible.» En sus declaraciones anteriores el CMFI no se había atrevido a nombrar a Estados Unidos abiertamente como el único obstáculo. Los países en desarrollo han manifestado que si Estados Unidos no ratifica el acuerdo convenido hace cuatro años, ellos buscarán otras opciones para garantizar las reformas. El comunicado añade que si las reformas no son ratificadas para finales del 2014, entonces «le pediremos al FMI que con base en su trabajo actual desarrolle otras opciones para tomar los próximos pasos». Como el CMFI sólo se reúne dos veces al año, la próxima oportunidad para que el Comité discuta otras opciones será en las reuniones de la primavera en 2015, lo cual retardará aún más el proceso de las reformas.

Los países en desarrollo están expresando gran ira y frustración debido al continuo incumplimiento de Estados Unidos en la ratificación de las reformas del FMI, debido al rechazo por parte del Congreso. La enmienda fue vinculada a una ley para autorizar el apoyo financiero a Ucrania. Cuando la reforma del voto sea ratificada  (derivada de un acuerdo del G20 en 2010), esto reducirá en cierta medida la sobre-representación europea y estadounidense en el FMI, a fin de responder a la creciente importancia económica de los países emergentes. Aunque esto parece un esfuerzo para lograr objetivos a favor de los países en desarrollo, el cambio en la votación representará una gran ventaja para los grandes países emergentes como China y Brasil, a expensas de otros países en desarrollo (ver Boletín 85). Los cambios también están ligados a cambios en la estructura  de La Junta Directiva del FMI. Ahora el retraso también obstruirá el proceso de negociación y la realización de la próxima ronda de negociaciones sobre la reforma del FMI, la cual debía haberse completado en enero de 2015, situación que ahora parece poco probable.

Hoy en día la importancia de la reforma del FMI es frecuentemente mencionada en los titulares de las noticias. La administración estadounidense actual se ha comprometido a seguir tratando de convencer al Congreso de la necesidad de ratificar el acuerdo de reforma del FMI. Es el único obstáculo para la ejecución de la reforma en el FMI, ya que el voto estadounidense representa el 17 por ciento en el FMI y actúa como un veto efectivo a los cambios del sistema de gobierno.

El FMI: ¿Herramienta de la política exterior de Estados Unidos?

La crisis de Ucrania, donde se vio al FMI convenir un acuerdo de préstamo de US$17 mil millones de dólares, el 30 de abril de 2014, ha sido usada por los comentaristas estadounidenses pro-reforma para resaltar el riesgo de que el FMI carezca de la credibilidad necesaria, en el momento de liderar en tiempos o situaciones de crisis. El uso de la crisis en Ucrania por los partidarios de la reforma demostró inadvertidamente la línea divisoria fundamental entre la perspectiva de los países en desarrollo y la de Estados Unidos y los países europeos. Edwin Truman, ex alto funcionario gubernamental estadounidense y miembro del grupo de pensadores del Instituto Peterson para la Economía Internacional, sostuvo en marzo de 2014, que la reforma del FMI era «esencial para el liderazgo estadounidense» y para «reparar, en parte, el daño que había sufrido el liderazgo de Estados Unidos», así como también para que el resto del mundo «tolerara el poder estadounidense». Truman teme que si no se llevan a cabo estas reformas «sufrirá la legitimidad del FMI y con ello disminuirá el poder e influencia de una de las herramientas más importantes de la política económica y financiera internacional estadounidense».

El FMI autorizó nuevamente el acceso temporal a las reservas para casos de emergencia debido a «las amenazas mundiales». Un aumento de estas reservas fue parte del acuerdo del G20 en 2010, el cual también especifica las reformas para el buen gobierno, en respuesta a la crisis financiera internacional. Los países emergentes al igual que los países con un elevado desarrollo contribuyeron aproximadamente unos US$100 mil millones, bajo el marco del Nuevo Acuerdo para la Obtención de Préstamos – NAB según sigla en inglés (ver Boletín 79). El NAB se amplió de 26 países participantes iniciales para incluir 13 nuevos países, incluyendo a los grandes países de ingresos medianos, con un nuevo compromiso total de US$568 mil millones (ver Boletín 65). Esta expansión fue considerada una provisión temporal del FMI hasta que las reformas de la cuota de 2010 fueran promulgadas, reformando no sólo las acciones de voto de los miembros, sino también duplicando los recursos globales del FMI. El acceso a la NAB fue autorizado de nuevo para un séptimo período de seis meses consecutivos.

La provisión de los US$100 mil millones para fondos de emergencia fue un “quid pro quo” (algo por algo) para las reformas. También existe la sospecha generalizada sobre el grado en que los países europeos estarían dispuestos a una mayor reforma del sistema de cuotas, en el cual continúan estando sobre-representados en términos de poder de voto y de los puestos en la Junta Directiva.

Guido Mantega, el ministro de hacienda de Brasil, sostuvo en su declaración ante el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) en abril de 2014, «se tienen que encontrar otras opciones para seguir adelante con la reforma» y no sólo para evitar el «uso excesivo de instrumentos como el Nuevo Acuerdo para la Obtención de Préstamos». Mantega propuso «desvincular» el aumento de la cuota y la reforma de la gobernanza del FMI «de la decisión que pueda tomar el Congreso estadounidense». Él añadió enfáticamente que el acuerdo de 2010 sobre la reforma ocurrió «a cambio del compromiso de un examen amplio de la fórmula de cálculo de las cuotas y de la pronta conclusión de la posterior revisión de las cuotas». También se refirió a la poca publicidad sobre el papel de los países europeos obstruyendo las reformas, describiendo la «sobre representación de los países europeos» como «un gran obstáculo hacia el progreso».