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¿Afuera con lo nuevo y adelante con lo viejo?

La reestructuración del Banco Mundial revela una "mentalidad de la época colonial"

16 febrero 2015 | Translated by: Maria Eugenia Arzayús

El Banco Mundial ha emprendido una reorganización del personal creando gran descontento entre muchos de sus empleados. Los cambios son el resultado de la reestructuración de 2013-2014 del Banco Mundial llevada a cabo por el presidente, Jim Yong Kim. La reestructuración que divide el trabajo en 14 prácticas mundiales (GPs – global practices) y 5 áreas transversales, ha provocado vivas reacciones y generalizado descontento del personal sobre las consecuencias de la estrategia de Kim (ver Boletín Nov 2014 y Boletín Mayo 2014).

En octubre de 2014 fue anunciada la congelación de la contratación de personal, acompañada por recortes a los gastos administrativos de US$400 millones, lo que requerirá la pérdida de 500 puestos de trabajo durante los próximos tres años. Según Pablo Cadario, ex-gerente senior jubilado del Banco, quien ahora trabaja en la Universidad de Toronto, la primera ronda de despedidas del personal fue en las «oficinas secundarias» y comenzó a finales de enero de 2015.

Tras el anuncio de los recortes de plantilla, el director gerente del Banco Mundial, Sri Mulyani Indrawati, reveló en un correo electrónico filtrado en octubre de 2014, que el Banco contratará 290 técnicos y asignará US$20 millones «para incrementar los recursos para la participación de los países». En un correo electrónico anónimo en octubre de 2014 al sitio de noticias Devex, uno de los empleados dijo que el anuncio de Indrawati sobre los empleos demostraba «una falta total de profesionalidad y coherencia», y que el anuncio sobre esos empleos era «una reacción a las quejas del personal de la institución sobre la congelación de las contrataciones». Cadario comentó a Devex en octubre que el dinero destinado a los países «no era muy elevado» si se considera que debe ser distribuido entre todas las prácticas mundiales (GPs) y las áreas interdisciplinarias del Banco. Añadió que aún quedaba por verse «quién iba a recibir los US$20 millones y cuánto tiempo iba a tomar para que esos fondos llegaran a las manos de quienes hacen el trabajo».

«Washington decidirá cuáles son nuestros problemas»

En un comunicado de prensa en octubre de 2014, Kim insistió en que sus reformas permitirán al Banco «ser el mejor en el mundo para recoger y compartir el conocimiento del desarrollo para beneficio de todos nuestros clientes». A este fin, el Banco lanzó un nuevo sitio web en septiembre de 2015 – ‘unidad de la entrega del presidente’ (the president’s delivery unit) – para «rastrear el progreso de 12 objetivos con la intención de aumentar el impacto de desarrollo del Grupo del Banco Mundial». Sin embargo, en noviembre de 2014, The Financial Times dijo que «el resultado de la reestructuración era crear todavía más centralización,» y que el Banco Mundial arriesgaba «deslizarse hacia la irrelevancia». El periódico hindú, The Economic Times citó el comentario de un experto sobre el Banco a comienzos de diciembre de 2014: «Antes, nuestros programas venían desde la base hacia arriba y retaban a Washington. Pero se volteó la tortilla. «Ahora Washington va a decidir cuáles son nuestros problemas. Esa es una mentalidad de la época colonial».

Los comentaristas han preguntado si Kim va a poder lograr su visión dada la disminución de los ingresos del Banco y por lo tanto su capacidad como prestamista en relación con otros nuevos inversionistas como China. Nancy Birdsall del grupo de pensadores estadounidense Centro para el Desarrollo Global, escribió en un blog del pasado noviembre sobre «el vacío creciente entre lo que el mundo necesita del Banco Mundial y lo que el Banco tiene como su mandato».